Cuando era una adolescente vivía más feliz que una perdiz, luego pasaron los veinte tantos estudiando, trabajando y yendo de un sitio a otro. Empieza la treintena ¿qué será de mi?
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martes, 10 de septiembre de 2013
Experiencias de viajar I
Este verano me propuse estar activa y se me ocurrió que con los ahorros del año, podría invertir en viajes personales. Pensé y reflexioné en que no había otra manera más efectiva y divertida que gastar y vivir durante un mes para mi misma y la idea me fascinó, así que enseguida me puse manos a la obra e inicié una organización personal para poder disfrutar al máximo las ciudades que visitaba y a mi misma.
Empecé por las más difíciles, Moscú y San Petersburgo. Ahora, que he podido digerir ese viaje me parece que han sido las más complicadas. Primero porque son ciudades poco dadas al turismo y noto cierto , como diría yo, resentimiento o rencor a los occidentales. Quizás fueran las maneras un tanto marciales en el tono de voz de los camareros o gente que trabaja de cara al público o turistas pero se podía sentir algún sentimentalismo comunista y esto lo pude comprobar con las funcionarias (si, mujeres, la mayoría de trabajadoras son mujeres) de los teatros, museos y palacios que visité. Sus caras eran tristes, ojos claros y apagados, ni una sonrisa de saludo, ni una palabra que no fuera: niet, da...
La seguridad de la que se ocupaba la Plaza Roja y los monumentos a los caídos en la II Guerra mundial eran hombres, la mayoría muy jóvenes, imberbes, rubios y de ojos muy claros. No sonreían claro y con las manos en la espalda, nos observaban mientras pasábamos delante de ellos. Habían tantos y tan parecidos que se me ocurrió que han creado un perfil de guardias de seguridad para acceder al puesto. Me transmitían frialdad y rigidez, supongo que el clima, la educación y todos esos factores genéticos les hacen ser así, tan diferentes a los del sur.
La ciudad de Moscú es enorme y surrealista, con sus monumentos enormes dados a una megalomanía excéntrica estalinista y una religión ortodoxa que dominó al pueblo con sus castigos al cuerpo, dando más énfasis a la espiritualidad. Es por eso que no encontré ningún cuadro anterior al siglo XV ni ninguna escultura...todo era castigado porque el cuerpo, la carne, era fruto del demonio. Ahora puedo entender el porqué de esa conducta actual moscovita, al ser tan ortodoxos, al tener arraigado el comunismo más feroz, sólo cabe la posibilidad de tener personas que trabajen, den su vida al gobierno y no se ocupen de sí mismos ni de su felicidad. Quizás su idea de felicidad es muy dispar a la mía, no puedo juzgar sobre ello, tan sólo compararla y me parece muy triste.
En San Petersburgo, al principio, daba la sensación que era una ciudad más amable y elegante. Lo segundo si es cierto, lo primero a lo largo de tres días pude comprobar que no. Sólo hace 10 años que tienen turistas y eso se nota. No hablan inglés y has de usar tu creatividad para que te entiendan. En el metro, en los tranvías, era fácil equivocarte y daba miedo preguntar porque ponían cara de fastidio. Menos mal que encontré a varias mujeres que sí se prestaron a indicarme el camino correcto al hotel y alguna estudiante de español que tenía la ilusión de ir a probar suerte a Barcelona, tal como me contó, que también me ayudó a descifrar algo el alfabeto cirílico. Les doy las gracias desde aqui, muchas spasivas.
No iba sola por Rusia, tenía un grupo de Singles y me hice más con dos chicas de Barcelona que me parecieron muy buena gente. Una, psicóloga y la otra administrativa. Con la psicóloga pude hacer más amistad y nos paseábamos fuera del grupo, sin entrar en souvenires baratos ni en los lugares donde nos aconsejaba la guía de pasar. Enseguida nos dimos cuenta que los guías ahí tenían cierta comisión con las cafeterías, tiendas y pasamos de ir, fuimos por nuestra cuenta. Encontré la casa del libro donde compré una guía sensacional de la ciudad, nada que ver con lo que venden los tenderos de calle a cinco euros. Y también de pura casualidad, una librería antigua donde encontré "El jugador" a un precio mínimo y que me prometí a mi misma empezar una vez acabase con Sarte y su existencialismo.
Con el grupo en sí me sentí bien, aunque no hice grandes esfuerzos por agradar ni entrar en amistad con nadie, iba a mi bola. De hecho, disfrutaba más de mis paseos con la psicóloga que de las cenas que hacían con vino y vodka hasta casi el amanecer, realmente no me apetecía y no lo hice, no me arrepiento de nada.
Volver a Barcelona y tener unos días para mí fue perfecto para digerir este viaje. ME sentía algo apagada por la desilusión de Moscú, me la esperaba de otra manera, más una ilusión adolescente que tenía apegada como una espina en el corazón de quinceañera mientras estudiaba a los bolcheviques y las ideas de Lenin, ahora nada tiene que ver con aquello y para más inri, ni te enseñan ni te explican esa época comunista, supongo que nos les gusta enseñar sus miserias.
Eché de menos lo agradable de una sonrisa mientras estuve allí, eché de menos el poder salir por la ciudad sin tener que ir mirando si alguien quiere hacer algo raro (habían mucho borracho suelto o indigentes que te escupían) y eché de menos esa manera de tratar al turista que de buen gusto y agrado trabajan aqui en España. No eché de menos la independencia y libertad de poder estar allí sin ser visto, me pude esconder y nadie me echaba en falta, podría haber desaparecido y nadie se hubiera dado cuenta.
De esta experiencia y a modo de resumen, saco la conclusión de que no hay que tener miedo a viajar con compañeros de viaje que no conoces, yo tenía la opción de ser muy amigable o no, todo decisión mía y sin fustigarme por no ser lo que debía ser. Fui autentica y me lo pasé genial, ser falsa no lleva a ningún sitio.
Sigo en mi misma linea discreta y callada, a mi bola, sin ser autista claro pero tampoco la reina del lugar que tanto me da por saco. Equilibrio, libertad, ser alguien sin sentirme mal conmigo. Me costó, lo conseguí y estoy cansada pero feliz.
Un viaje, una experiencia realmente horosho.
lunes, 20 de mayo de 2013
Calella, agua de paz
ERNEST DESCALS (pintor)
La nostalgia me ha seguido desde el tren de cercanías de Barcelona hasta el mismo hotel donde me alojaba, cuando nos resistimos a ella, a la tristeza, ésta surge sin más y me veo otra vez dando vueltas a temas que ya pensaba que estaban zanjados. Eso es lo que ocurre cuando quiero salir, salir de la rutina y de la comodidad y hacerme responsable, por fin, de estar sola por decisión y aprendizaje.
Se me pasó un poco la tontería mientras estaba en el agua, una sensación de plenitud me embargaba y me sentí de nuevo en paz, mi cuerpo buscaba paz y no tanta reflexión y me fundí con los ojos cerrados en esa bendita sensación de agua cálida. Sólo encontré pensamientos y pensamientos aunque pude desecharlos qué difícil es deshacerse de los recuerdos y experiencias vividas.
Y mientras salía camino a la ducha, dejé la toalla en recepción y una curiosa chica me preguntó ¿Vas tu sola, tu no ibas acompañada? Y yo, imagino, con los ojos mirando al suelo y pensando ¿Tanto se me nota?, le dije un silencioso "no" y me fui con mi típica sonrisa de circunstancias Y eso, fue eso, precisamente lo que me hizo espabilar y decirme que por algo me había dicho eso, que era un mensaje de "va, espabila ya, estate sola y disfruta que aunque quieras disimular, se nota y no hay remedio". ¿Para qué disimular un viaje si precisamente era el motivo de mi diversión?
Así hice, me cogí el bolso y con mi mejor cara salí a recorrer las calles de Calella, a ver gente, a escuchar conversaciones, caminar por caminar, pararme en tiendas, comprarme algo bonito, hacer fotos, sonreír decir hola, perdón, gracias, muy amable, de nada... y todas esas nimiedades que para mi me han hecho estar contenta. Pequeño detalles que estando con alguien ni me fijaba y que estando yo se me hacían muy presentes.
Se hizo de noche, cené en un bar tranquilo, me leí mi revista, estuve atenta a los paseos de los extraños, de las parejas, de los niños, me convertí en una observadora y me hice cargo de las pocas veces que había hecho esto, porque prefería estar en consonancia con otro en vez de mirar por mi misma. El resultado fue, una mezcla de recuerdos, tristeza y paz.
Me dormí pensando en que este mundo está para ser observado y no juzgado. Que estamos aqui como caminantes y viajeros en un camino todavía por hacer. Que estoy sola y por decisión aunque podría escoger a alguien y no quise. Elegí sorprender a la gente de Calella solamente conmigo misma y la sorpresa me la llevé yo al encontrar algo de paz, algo de recuerdo y algo de madurez.
Aunque el tiempo no me acompañase tampoco, seguí mi camino de nuevo a mi casa. Con las manos vacías y con una nueva experiencia que espero condicione mi nuevo rumbo, viajando.
jueves, 2 de mayo de 2013
Letras para ti
Todavía parece que te escucho hablar sobre algo banal, parece mentira pero me gustaba verte enfrascado en algún lío laboral y como te enfadabas, te reías y finalmente me cogías de la mano para darme a entender que nada de eso importaba si estaba yo ahí a tu lado.
Recuerdo vivamente tu piel recién lavada por el agua fresca de la ducha y como me gustaba hacer pequeños corazones con la punta de mi lengua en tu espalda y tu sentías cosquillas, reías y me abrazabas y de mientras, el agua y el jabón salían de nuestros cuerpos y nos fundíamos en un largo beso y el tiempo parecía no tener fin al igual que nuestros sentimientos.
Dormir a tu lado era una mezcla de paz, ternura y mucho calor. Me derretía por ti, por el contacto de mis dedos en tus surcos, en tus labios y besaba cada pequeño matiz de tu firme piel. Me derretía por saberte tuya y que nos amaríamos esa noche, al igual que otras, y terminaría con un largo suspiro y un abrazo hasta la mañana siguiente.
Verte leer, hacer la comida, esos quehaceres diarios tan aburridos a mi me hacían sentirme orgullosa de tenerte a mi lado, esas pequeñas cosas del día a día que acabamos por acostumbrarnos pero que si te detienes y los saboreas, son momentos espléndidos y son los que más echas en falta cuando ya no ocurren, como es mi caso.
Sentada en el autobús esperando otro nuevo fin de semana, me mordía las uñas por la culpa de no poder hacer de nuestra relación algo duradero y sano.
Finalmente, en cuanto el afecto se volvió indiferencia, nuestro cuerpos llenos de reproches mentales, emociones sin decir y malestares varios, decidieron darse fin y en un fundido en negro, como dicen los directores de cine, nuestra historia de amor acabó, con el titulo de FIN y mis lágrimas agrías de tristeza y desamor que me habían dejado tus caricias, ya perdidas, en el fondo de mis entrañas.
Te amé y ahora te sigo amando a mi manera, no hay culpas, hay realidad y ésta es que no estamos preparados el uno para el otro, hay amor, hay pasión pero nos falta entendimiento.
Para Óscar, con amor.
lunes, 21 de enero de 2013
Entrando en mi armario
La palabra feminidad y yo no hemos sido muy amigas, creo que desde la adolescencia me vengo discutiendo a modo de lucha interna con ella y ya cumpliendo los treinta, como que la lucha la ha ganado ella y aunque me fastidie, he de decir que tenía razón desde un primer momento.
Recuerdo que me gustaba mucho ir con ropa cómoda y evitaba cualquier prenda que se ajustase a mi figura, zapatos de tacón, abrigos entallados o cualquier complemento que tuviera que ver con lo femenino en extremo. Era un chicazo, no voy a mentir.
Poco a poco y cumpliendo años, el hecho de sentirme femenina y ser femenina fue dándome dolores de cabeza y más de un enfurruñamiento al ver que no era capaz (o no quería) probarme nada que resaltase mi figura. Tenía miedo de que me vieran siendo asi, menuda tontería si reflexiono ahora, con lo satisfactorio que es para mi que me vean guapa y seductora, femenina y segura de mí misma taconeando por la calle y con la cabeza bien alta.
Una de las cosas que más me ha ayudado ha sido entrar en mi armario y deshacerme de todo aquello que sentía que me llevaba a mi adolescencia, al negarme mi parte femenina. He ido quitando pantalones anchos, faldas largas, blusas XL, abrigos largos, abrigos muy cortos, camisetas horizontales, camisetas con estamapdos feos, colores apagados, pañuelos que no sabía como llevar, jerseys demasiado entallados o muy anchos que no me favorecían... en fin, que me he quedado con cuatro cosas contadas y lo bien que me siento por ello.
He ido llenando de prendas que sí me favorecen ya sea porque me veo estupenda o porque Sil, personal shopper, me ha aconsejado. Entre ellas, vestidos con cintura estrecha y volante hasta la rodilla, vestido negro realzando el busto, pantalones rectos negros o tejanos de poco pitillo, pantalones de colores variados, camisetas de cuello alto, jerseys con cuello ancho, cinturones para realzar cintura, abrigos a la linea de la cintura, abrigos de 3/4 que me hacen verme más alta, pañuelos y fulares acordes con mis colores favoritos.
Y tras esto, tan sólo me falta saber que le sienta bien a mi figura. Siendo realistas, soy menuda, con cadera ancha y bastante pecho con lo cual he de fijarme en llevar ropa que me estilice, no que me haga más bajita.
Buscando, buscando, encuentro.
Recuerdo que me gustaba mucho ir con ropa cómoda y evitaba cualquier prenda que se ajustase a mi figura, zapatos de tacón, abrigos entallados o cualquier complemento que tuviera que ver con lo femenino en extremo. Era un chicazo, no voy a mentir.
Poco a poco y cumpliendo años, el hecho de sentirme femenina y ser femenina fue dándome dolores de cabeza y más de un enfurruñamiento al ver que no era capaz (o no quería) probarme nada que resaltase mi figura. Tenía miedo de que me vieran siendo asi, menuda tontería si reflexiono ahora, con lo satisfactorio que es para mi que me vean guapa y seductora, femenina y segura de mí misma taconeando por la calle y con la cabeza bien alta.
Una de las cosas que más me ha ayudado ha sido entrar en mi armario y deshacerme de todo aquello que sentía que me llevaba a mi adolescencia, al negarme mi parte femenina. He ido quitando pantalones anchos, faldas largas, blusas XL, abrigos largos, abrigos muy cortos, camisetas horizontales, camisetas con estamapdos feos, colores apagados, pañuelos que no sabía como llevar, jerseys demasiado entallados o muy anchos que no me favorecían... en fin, que me he quedado con cuatro cosas contadas y lo bien que me siento por ello.
He ido llenando de prendas que sí me favorecen ya sea porque me veo estupenda o porque Sil, personal shopper, me ha aconsejado. Entre ellas, vestidos con cintura estrecha y volante hasta la rodilla, vestido negro realzando el busto, pantalones rectos negros o tejanos de poco pitillo, pantalones de colores variados, camisetas de cuello alto, jerseys con cuello ancho, cinturones para realzar cintura, abrigos a la linea de la cintura, abrigos de 3/4 que me hacen verme más alta, pañuelos y fulares acordes con mis colores favoritos.
Y tras esto, tan sólo me falta saber que le sienta bien a mi figura. Siendo realistas, soy menuda, con cadera ancha y bastante pecho con lo cual he de fijarme en llevar ropa que me estilice, no que me haga más bajita.
Buscando, buscando, encuentro.
viernes, 28 de diciembre de 2012
¡Feliz año 2013!
Tengo por costumbre acabar el año con una entrada con "the very best moments" del año, intento que sean realistas con un toque positivo porque ya de por si me da la vena dramática y no es plan, no sabiendo que se acaba el 2012 (se dice, se comenta que es un año de depurar, de limpiar, de echar) y empieza el 2013 (de cosechar, de integrar, de recoger los frutos).
En Terapia Gestalt he trabajado (y lo sigo haciendo) el tema de la disociación, es decir, ser capaz de integrar todo lo que se refiere a mi persona. Un enfoque holístico e integrado como dice la salud comunitaria y como se han pronunciado desde milenios, las filosofías orientales.
Poder integrar el cuerpo, la mente y lo espiritual, no verlo como tres enfoques dispares sino que están muy relacionados y forman parte de mí misma.
Me pongo a ello y daré mi enfoque integral de lo que ha sido este año 2012.¡Ahi voy!
- Varios achaques de salud, relacionados con aumento del estrés laboral y personal. Me doy cuenta que mi cuerpo es capaz de llamar la atención cuando me encuentro más ansiosa de lo normal. Enseguida me duele la garganta (problemas de comunicación, no poder expresar lo que verdaderamente siento), la cabeza (demasiada rallada mental) y los riñones (no filtro emociones, se estancan y me cuesta de depurar).
- Dedicación a mi persona y a la persona que quiero, a ambos lados por igual sin diferenciar ya que una pareja son dos, no uno sólo y está relacionado con mi estado de ánimo, preocupaciones, viajes, cansancio... a la par que ilusión, ganas de verse, alegría y salir de la rutina. Para mi contar con Skar al lado es tener seguridad, apoyo y cariño, también, miedos, enfados y por supuesto, discusiones por ser diferentes.
- Cambios y crisis en amistades varias, me doy cuenta de quien tengo al lado y quien no, como me cuesta dejar salir a una persona que no me da nada y me ha decepcionado y también, ser capaz de echarla, sentir la valentía y la fuerza de tomar esa decisión y tirar adelante.Quedarme con amigas de verdad, que me dicen las cosas a la cara, sin miedos y que estan ahi. Experimento la calidad frente a la cantidad con ellas.
- Encontrar un grupo de compañeros y amigos con los que compartir experiencias de todo tipo, que me hacen de espejo y me animan a seguir adelante, pudiendo confrontar, rechazar, aceptar e incluso sentirse indiferente. Ha sido un año lleno de experiencias de este tipo, ahora falta integrarlas.
- Unión con mi familia, sentirme más capaz de recibir de ellos. Tener más tiempo por y para ellos, me ha hecho sentir más integrada, más feliz y agradezco mucho que esten ahí, soy muy afortunada.
- Cuidarme en lo físico, sentirme aprobada por mí misma, seguir mi estilo personal, poder disfrutar de la moda, de las tendencias, de salir de compras. Para mi ya es un hábito el levantarme 5 minutos antes y ponerme guapa, me siento mejor aunque sea superficial y eso influye por dentro, mejor humor y más motivación. Tengo mis "must" de ropa y maquillaje, me veo más femenina y guapa ( a ratos, a otros, me puedo hacer mucho daño con mi serenata flagelante)
Y con esto, os deseo a todos y todas un FELIZ AÑO 2013, hemos superado un fín del mundo y estamos superando como podemos una crisis económica y social, sólo por eso ya creo que somos supervivientes y que tenemos mucho poder personal. Sólo te deseo que las cosas que te vayan bien, sigan igual y las que no, las puedas desechar y renovar en este nuevo año. ¡Sé feliz!
jueves, 30 de agosto de 2012
Andando
Andar sola para mi significa tener el valor y el coraje suficiente para comenzar a estar segura de mi misma y en confiar plenamente en mi.
A veces, el destino te pone pruebas y si no estás atento, no aprendes de ellas. Aunque también entiendo que enfrentarme a ellas no es fácil y muchas veces me puedo ver intentando esquivar y pasar de ellas, lo malo, es que vuelven una y otra vez hasta que las realizo y aprendo.
Ahora a mi me toca andar sola, hacer camino, vivir experiencias solamente con mi propio ser y sin tener a nadie al lado para confluir ni para pasar desapercibida. Me toca mostrarme y espabilarme, ver el mundo con mis propios ojos y no dejar responsabilidades ni culpas a nadie. Lo que yo haga me corresponde a mi y como tal, me responsabilizo y como tal aprendo a sobrellevarlo.
Y todo esto aun está en lo mental, es como una organización para llevar a cabo, me falta hacer el primer paso y ¡zas! meterme en el lodo. Y es ahi donde aparecen un sinfín de emociones y me digo a mi misma que será sorprendente verme en todas y transitarme, permitiendome pasar miedo, tristeza, alegria, euforia, angustia... Y lo he de hacer, me toca ya dar un paso más hacia la madurez personal.
Los que siguen caminando conmigo ahi seguirán, por supuesto, se quedaran los que nos hayamos aceptado tal como somos.
jueves, 16 de agosto de 2012
Soñar es interminable
Durante varios años he tenido el mismo sueño en el cual me encontraba de nuevo en el instituto y no aprobaba para ir a Selectividad. Luego, al ver que sí, estaba estudiando la carrera y no había forma de graduarme, siempre me quedaba alguna asignatura.
Era como un bucle negativo que jamás acababa porque no conseguía finalizar los estudios, primero en el instituto, luego en la Universidad y eso me repercutía ya que me pedían el diploma de Bachillerato y de Enfermería y no lo tenía. Entonces, me quedaba pensando y volvía de nuevo a hacer la carrera y apuntarme a aprobar la que había suspendido.
Entonces, salía yo en la Biblioteca buscando libros y/o haciendo cola en Secretaria para poder hacer la matricula y no podía, algo ocurría que no podía acabar nada de nada y con un sentimiento de frustración constante durante el sueño.
Lo curioso es que lo he soñado bastante veces y me acuerdo perfectamente porque me hace sentir insegura y con mucho malestar. Pregunté a mi jefe que significaba esto, es psiquiatra psicoanalista, y me dijo que tenía algo pendiente de hacer que no conseguía realizar, pero ¿qué podía ser, que era eso que tanto me acobardaba y a la vez me hacía sentir tan sumamente mal?
Esta noche, he soñado lo mismo, la misma historia de siempre... Yo en el instituto, buscando carrera para estudiar y no había aprobado. En algún momento me daba cuenta de que sí y pasaba, como no, a la Universidad. Me veo allí, en las clases y tengo un papel donde dice que no puedo empezar porque no he aprobado. Otra vez igual... Pero esta vez, me planto y me digo a mi misma: no, tu has aprobado y estas trabajando, así que deja ya de torturarte y me he visto salir de esa clase, oscura y desesperante y por fin he podido ver luz en el sueño, por fin me veía salir y coger un autobús que no sé donde me llevaba aunque con la certeza de que se había acabado el bucle. He sido muy consciente en que tenía que parar, acabar de una vez con ese pensamiento de inseguridad, de control, de obsesión.
Creo, sólo creo, que ese sueño me estaba diciendo que estaba perdida a saber donde y que no me creía el valor personal que tengo, por eso los suspensos en todo. También creo que estoy empezando a centrarme y creerme que soy alguien fuerte y valiente, que tengo todo el derecho de darme el valor de haber aprobado y tener un trabajo, de la profesión que yo quería. Además, el sueño terminaba enseñando el diploma de Enfermería con un notable de medía, la verdad, y me sentía orgullosa de ello. Hasta hoy no me daba cuenta de lo importante que ha sido eso en mi vida y lo que condiciona en mí.
Y aqui estoy, un poco flipando por el significado de los sueños y mucho más segura y contenta de poder haber cerrado el bucle, yo misma, en esa pesadilla interminable de infravaloración. Ahora soy un poco más yo, más auténtica y me encanta serlo.
Hoy me merezco una matricula de honor y me adjudico, estoy muy feliz.
Sigo en camino, wu wei!
lunes, 5 de marzo de 2012
Sans dents
De un color ceniza aparezco de repente, no sé donde me encuentro, sólo me siento sola, abandonada, no hay nadie en ningún lado que observo. Un escalofrío de miedo y terror me recorre de arriba a abajo, me veo vestida con un pijama roto, casi hecho un harapo. Es de un color grisáceo tirando a azul, tampoco llevo zapatillas.
Poco a poco voy mirando a mi alrededor, cada vez con mayor intensidad y fijándome bien si reconozco el sitio donde estoy, me parece que estoy en unos baños. Ahora recuerdo, son los servicios de mi colegio donde iba de niña. Pequeños, de dos retretes, una pica y un gran espejo el cual estaba la mayoría de veces sucio porque no teníamos cuidado,todo salpicado de gotas.
Miro en los retretes, son de tamaño infantil y no hay nadie en ellos. Tampoco están pintados, no nos dejaban, nos castigaban por escribir y recuerdo que teníamos que pedir permiso para ir al baño y nos quitaban los bolis y/o lapices para que no escribiéramos en las puertas. Son de color verde, al igual que las unidades de hospital en donde trabajé antaño. Todos son recuerdos muy vívidos, verde aceituna, blanco gris, tamaños pequeños.
Por fin doy unos pasos y me miro en el espejo. No soy yo y quizás si, me parezco a mi misma de pequeña aunque sé que tengo mis mismas facciones que ahora. Me resaltan canas y arrugas aunque mi sonrisa es muy infantil, muy naif, muy raro y abstracto todo. No sé quien tengo delante.
Me sigo mirando y mi cara se desencaja cual engendro de película de terror, me doy cuenta que mis dientes están podridos, de hecho cuando me los toco se caen, se rompen en la pica. Me voy tocando uno a uno y van cayendo, sin piedad. Me echo a llorar, no me salen las lágrimas, mi boca esta vacía, me siento vacía, sucia, desamparada, quiero gritar y no puedo, no me sale nada de mi boca. Me desgarro mi garganta, no sale sangre, soy incapaz de producir nada, soy una mujer yerma.
Y por más que quiera, no puedo salir de ese baño, un círculo vicioso que me me aterra, tampoco quiero salir, es curioso. Me gusta estar allí, por alguna razón,me gusta estar ahí y por otra parte, estoy aterrada, mi visión horripilante ante el espejo me hunde cada vez más. Me siento en el suelo, no tengo sombra, ya no hay luz, vuelve la oscuridad.
Sigue sonando el despertador a las siete menos cuarto de la mañana, otra vez la misma pesadilla.
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