Mi corazón se vuelve cobarde
es como sentirlo sin darle espacio
al cariño, al afecto
me quedo en ese vacío contemplando
desilusiones, desamores.
Mi mente no para quieta
pensando, rumiando...
Días tristes que quizás me alejan
Días alegres que disfruto sin ella
Mi cuerpo está agotado
se siente cansado como sin vida
Sentirse sola es de valientes
afrontando la vida, tal cual, sin parches
que te puedan salvar de la emoción
Emociones, quizás me ahoguen
Sentimientos de soledad, desequilibrio
Hacer por hacer sin nada que hacer
volver a empezar sin éxito
(aun sabiendo que se ha de volver y volver)
Estar parada y fumar
Sentarme y beber
Escapatorias frustradas de placer
El querer y no poder o al revés
Agotan las esperanzas...
Dicotomías de una vida en soledad
Sentirse sola no es lo misma que estarlo
De lo segundo me consta que es real
De lo primero es lo que estoy contando
Sin remedio, sin más, es lo que me está pasando
Ser fuerte no signfica reprimirme
Ser fuerte es ir más allá y arriesgar
¿donde ha quedado la valentía de antaño?
¿donde están esas frases que me decía para poderme levantar?
algunos dicen que esto es muy normal
Otros que no, que de pasos y acabe
Me es imposible acabar, de finalizar
algo que hace ya tiempo acabó
Estoy en un presente continuo
El pasado me llama demasiado fuerte, muy fuerte
no me deja a veces ni pensar en el ahora
y de la misma ansiedad paso a un futuro incierto
y de ese círculo vicioso no me puedo quitar,
ni tan siquiera con ayuda del de afuera
Intento plasmar con palabras
tal cual me siento en este momento
me entran deseos de huir, se evadirme
y sé que eso no es bueno.
Descanso, me entra la pereza
y me envuelvo en mis ensoñaciones
¿Quien sabe lo que vendrá mañana?
Cuando era una adolescente vivía más feliz que una perdiz, luego pasaron los veinte tantos estudiando, trabajando y yendo de un sitio a otro. Empieza la treintena ¿qué será de mi?
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
miércoles, 30 de octubre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
Heart Moments
El tiempo pasa pero la música me deja una impronta definitiva en mi corazón, en una cajita de música que se acciona con los recuerdos pasados. Es una manera muy mía de querer recordar con más empeño a aquellas personas que han significado algo para mi.
Este año y la mitad del anterior han sido momentos ambivalentes, de cambios y luchas, de reproches y perdones... No hay manera de estar estática, soy cambiante, impulsiva y es por eso que me aferro a esas canciones que llevan escrito bajo sus letras, el nombre de quien pienso.
Sil me recuerda a esa canción tan electrónica que ponen en discotecas alternativas de por aqui. Me refiero a Kids, de MTMG. Recuerdo a Sil bailando esta canción con los ojos cerrados y al compás del teclado, yo me la quedaba mirando pensando que era una de sus favoritas. Cuando me dijo que no tenía ni idea de que song era me quedé flipada, aun así, cuando la rememoro me la sale la cabecita de Sil dando tumbos y llevando su ritmo.
Cuando subía y bajaba en coche de empresa en el trabajo, Zen llevaba los cuarenta. A veces escuchábamos a San Bernardino o lo que fuera. Hubo un tiempo en que los dos estábamos muy unidos y la canción que más sonaba era la "Por quererte" de Efecto Mariposa. Es bonita, la letra me llega bastante y es agradable de escuchar mientras vas y vienes con alguien especial pero que no ocurre nada de nada. Me recuerdo a mi mirando el paisaje, sin hablar, cosa rara y pensando en esos días tan inciertos.
En el pueblo, cuando volví a ver a Lobo recordé su manía de hacerme llevar cada año muchas cintas de casete de tipo metal, cualquier tipo de metal. Yo las recopilaba de mi hermano y sus amigos y le llevé decenas de ellas. Siempre me lo recuerdo cuando nos vemos sin más en las Fiestas o en semana santa. Aquella cinta tan mítica de Deustche Metal que ni la mitad de grupos sabíamos y que nos sabíamos de memoria de escucharla todas las noches de aquel verano del 99. Su canción, como no, es la de Accept, I'm a rebel. Me la dedicaba y me la cantaba día sí y día también recordandome que antes de que me fuera a Barcelona, lo que teniamos que hacer era huir los dos solos al monte y vivir alli para siempre. Felices años.
De la xungui de Gestalt, esta muchacha que me hizo cantar Extremoduro en el stage y que no parábamos de tocar la moral a los demás, me recuerda a una canción de los mismos. "Que sonrisa tan rara" y es que no paraba de canturrear y dar a unos bombos que habíamos hecho de cajas de cartón.
Mi pasota también de Gestalt tiene una canción en su recuerdo ya que es la compi que mejor me llevo del grupo. Es muy nuevo el single aunque el cantante es famoso por lo de la Cyrus esa que la lió en Mtv. Me refiero a "Blurred Lines" de Robin Ticke. Lleva su personalidad esta canción, porque ella es asi, escurridiza, tranquila y con ganas siempre de salir y pasarlo bien.
Y para acabar, dedicar la última canción de este año o al menos del blog a Skar. Podrían haber miles porque he pasado tiempo con él y hemos estado en muchas situaciones. Podría dedicar una canción por día según mi estado afectivo. Para hacer resumen y tener una canción mente-corazón adecuada, sería escuchar la de "Dandy in the Underworld" porque es melancólica, es divertida y porque Bolan me saca el lado más tierno en sus canciones. Y tiene un no se qué en su ritmo que me hace recordar buenos momentos con él.
Así me despido de esta entrada, con la voz de Marc Bolan hablando de no sé que guapo en un mundo subterraneo y lleno de monstruos, mientras la purpurina y su boa le da su encanto glam.
Este año y la mitad del anterior han sido momentos ambivalentes, de cambios y luchas, de reproches y perdones... No hay manera de estar estática, soy cambiante, impulsiva y es por eso que me aferro a esas canciones que llevan escrito bajo sus letras, el nombre de quien pienso.
Sil me recuerda a esa canción tan electrónica que ponen en discotecas alternativas de por aqui. Me refiero a Kids, de MTMG. Recuerdo a Sil bailando esta canción con los ojos cerrados y al compás del teclado, yo me la quedaba mirando pensando que era una de sus favoritas. Cuando me dijo que no tenía ni idea de que song era me quedé flipada, aun así, cuando la rememoro me la sale la cabecita de Sil dando tumbos y llevando su ritmo.
Cuando subía y bajaba en coche de empresa en el trabajo, Zen llevaba los cuarenta. A veces escuchábamos a San Bernardino o lo que fuera. Hubo un tiempo en que los dos estábamos muy unidos y la canción que más sonaba era la "Por quererte" de Efecto Mariposa. Es bonita, la letra me llega bastante y es agradable de escuchar mientras vas y vienes con alguien especial pero que no ocurre nada de nada. Me recuerdo a mi mirando el paisaje, sin hablar, cosa rara y pensando en esos días tan inciertos.
En el pueblo, cuando volví a ver a Lobo recordé su manía de hacerme llevar cada año muchas cintas de casete de tipo metal, cualquier tipo de metal. Yo las recopilaba de mi hermano y sus amigos y le llevé decenas de ellas. Siempre me lo recuerdo cuando nos vemos sin más en las Fiestas o en semana santa. Aquella cinta tan mítica de Deustche Metal que ni la mitad de grupos sabíamos y que nos sabíamos de memoria de escucharla todas las noches de aquel verano del 99. Su canción, como no, es la de Accept, I'm a rebel. Me la dedicaba y me la cantaba día sí y día también recordandome que antes de que me fuera a Barcelona, lo que teniamos que hacer era huir los dos solos al monte y vivir alli para siempre. Felices años.
De la xungui de Gestalt, esta muchacha que me hizo cantar Extremoduro en el stage y que no parábamos de tocar la moral a los demás, me recuerda a una canción de los mismos. "Que sonrisa tan rara" y es que no paraba de canturrear y dar a unos bombos que habíamos hecho de cajas de cartón.
Mi pasota también de Gestalt tiene una canción en su recuerdo ya que es la compi que mejor me llevo del grupo. Es muy nuevo el single aunque el cantante es famoso por lo de la Cyrus esa que la lió en Mtv. Me refiero a "Blurred Lines" de Robin Ticke. Lleva su personalidad esta canción, porque ella es asi, escurridiza, tranquila y con ganas siempre de salir y pasarlo bien.
Y para acabar, dedicar la última canción de este año o al menos del blog a Skar. Podrían haber miles porque he pasado tiempo con él y hemos estado en muchas situaciones. Podría dedicar una canción por día según mi estado afectivo. Para hacer resumen y tener una canción mente-corazón adecuada, sería escuchar la de "Dandy in the Underworld" porque es melancólica, es divertida y porque Bolan me saca el lado más tierno en sus canciones. Y tiene un no se qué en su ritmo que me hace recordar buenos momentos con él.
Así me despido de esta entrada, con la voz de Marc Bolan hablando de no sé que guapo en un mundo subterraneo y lleno de monstruos, mientras la purpurina y su boa le da su encanto glam.
lunes, 20 de mayo de 2013
Calella, agua de paz
ERNEST DESCALS (pintor)
La nostalgia me ha seguido desde el tren de cercanías de Barcelona hasta el mismo hotel donde me alojaba, cuando nos resistimos a ella, a la tristeza, ésta surge sin más y me veo otra vez dando vueltas a temas que ya pensaba que estaban zanjados. Eso es lo que ocurre cuando quiero salir, salir de la rutina y de la comodidad y hacerme responsable, por fin, de estar sola por decisión y aprendizaje.
Se me pasó un poco la tontería mientras estaba en el agua, una sensación de plenitud me embargaba y me sentí de nuevo en paz, mi cuerpo buscaba paz y no tanta reflexión y me fundí con los ojos cerrados en esa bendita sensación de agua cálida. Sólo encontré pensamientos y pensamientos aunque pude desecharlos qué difícil es deshacerse de los recuerdos y experiencias vividas.
Y mientras salía camino a la ducha, dejé la toalla en recepción y una curiosa chica me preguntó ¿Vas tu sola, tu no ibas acompañada? Y yo, imagino, con los ojos mirando al suelo y pensando ¿Tanto se me nota?, le dije un silencioso "no" y me fui con mi típica sonrisa de circunstancias Y eso, fue eso, precisamente lo que me hizo espabilar y decirme que por algo me había dicho eso, que era un mensaje de "va, espabila ya, estate sola y disfruta que aunque quieras disimular, se nota y no hay remedio". ¿Para qué disimular un viaje si precisamente era el motivo de mi diversión?
Así hice, me cogí el bolso y con mi mejor cara salí a recorrer las calles de Calella, a ver gente, a escuchar conversaciones, caminar por caminar, pararme en tiendas, comprarme algo bonito, hacer fotos, sonreír decir hola, perdón, gracias, muy amable, de nada... y todas esas nimiedades que para mi me han hecho estar contenta. Pequeño detalles que estando con alguien ni me fijaba y que estando yo se me hacían muy presentes.
Se hizo de noche, cené en un bar tranquilo, me leí mi revista, estuve atenta a los paseos de los extraños, de las parejas, de los niños, me convertí en una observadora y me hice cargo de las pocas veces que había hecho esto, porque prefería estar en consonancia con otro en vez de mirar por mi misma. El resultado fue, una mezcla de recuerdos, tristeza y paz.
Me dormí pensando en que este mundo está para ser observado y no juzgado. Que estamos aqui como caminantes y viajeros en un camino todavía por hacer. Que estoy sola y por decisión aunque podría escoger a alguien y no quise. Elegí sorprender a la gente de Calella solamente conmigo misma y la sorpresa me la llevé yo al encontrar algo de paz, algo de recuerdo y algo de madurez.
Aunque el tiempo no me acompañase tampoco, seguí mi camino de nuevo a mi casa. Con las manos vacías y con una nueva experiencia que espero condicione mi nuevo rumbo, viajando.
jueves, 2 de mayo de 2013
Letras para ti
Todavía parece que te escucho hablar sobre algo banal, parece mentira pero me gustaba verte enfrascado en algún lío laboral y como te enfadabas, te reías y finalmente me cogías de la mano para darme a entender que nada de eso importaba si estaba yo ahí a tu lado.
Recuerdo vivamente tu piel recién lavada por el agua fresca de la ducha y como me gustaba hacer pequeños corazones con la punta de mi lengua en tu espalda y tu sentías cosquillas, reías y me abrazabas y de mientras, el agua y el jabón salían de nuestros cuerpos y nos fundíamos en un largo beso y el tiempo parecía no tener fin al igual que nuestros sentimientos.
Dormir a tu lado era una mezcla de paz, ternura y mucho calor. Me derretía por ti, por el contacto de mis dedos en tus surcos, en tus labios y besaba cada pequeño matiz de tu firme piel. Me derretía por saberte tuya y que nos amaríamos esa noche, al igual que otras, y terminaría con un largo suspiro y un abrazo hasta la mañana siguiente.
Verte leer, hacer la comida, esos quehaceres diarios tan aburridos a mi me hacían sentirme orgullosa de tenerte a mi lado, esas pequeñas cosas del día a día que acabamos por acostumbrarnos pero que si te detienes y los saboreas, son momentos espléndidos y son los que más echas en falta cuando ya no ocurren, como es mi caso.
Sentada en el autobús esperando otro nuevo fin de semana, me mordía las uñas por la culpa de no poder hacer de nuestra relación algo duradero y sano.
Finalmente, en cuanto el afecto se volvió indiferencia, nuestro cuerpos llenos de reproches mentales, emociones sin decir y malestares varios, decidieron darse fin y en un fundido en negro, como dicen los directores de cine, nuestra historia de amor acabó, con el titulo de FIN y mis lágrimas agrías de tristeza y desamor que me habían dejado tus caricias, ya perdidas, en el fondo de mis entrañas.
Te amé y ahora te sigo amando a mi manera, no hay culpas, hay realidad y ésta es que no estamos preparados el uno para el otro, hay amor, hay pasión pero nos falta entendimiento.
Para Óscar, con amor.
martes, 19 de febrero de 2013
No cambié
No, no voy a hablar de Tamara y su tema de "no cambié", aunque me trae recuerdos de cuando estaba en una pizzería y el trabajo no era una mis principales prioridades en la vida. Ahora, esa responsabilidad inunda mi día a día, a veces, de forma desesperada.
Hoy, yendo para el susodicho y necesitado trabajo, me he encontrado parada en mi moto y detrás de un bus urbano, leyendo una frase que me ha dado que pensar "Te quiero como eres pero ya te cambiaré".
Me ha resonado, me ha dejado muy alerta ya que es el tema recurrente de hace semanas, tal vez meses. Los cambios y yo, las otras personas y yo, mis contactos y yo.
La frase en cuestión para mi ilustra la pura verdad de mi relación, es triste aunque es cierto, asi lo pienso a día de hoy.
Se dice que las relaciones más sanas de pareja son aquellas en que cada uno se acepta como es y acepta al otro incondicionalmente. Yo me pregunto cuanto tardaré en aceptarme y aceptarlo, es más, cuando llegará ese momentazo con fuegos artificiales, cuando el también se acepte y me acepte y lleguemos a la iluminación sentimental. Me da a mi que podemos tardar toda una vida en conseguirlo.
Yo no quiero que me cambie, quiero ser como soy yo, aunque me cuesta ya de por si mostrarme genuína con mi manera de ser por aquello de necesitar la aprobación de todos. Y asi me muevo, enfadada cuando no me quiere y contenta cuando yo no le quiero, como algo que me carga, me asusta y a la vez disfruto.
Soy sincera y si que quiero cambiarlo, no debería ser, aunque es cierto, es la pura verdad. Porque me cuesta estar en un equilibrio en ser yo misma y quererlo por tal y como es.
Aceptarlo sería como confirmar que me gusta vivir en la distancia, en proceso de espera, que me gusta tener la responsabilidad lejos, que necesito llorar y dramatizar por mis circunstancias, que me encanta quejarme por lo sufridora que soy y que necesito hacerme daño para sentirme viva.
Son duras afirmaciones y es asi, será más fácil responsabilizarme, con tiempo e ir cambiando, ser sincera y ponerme manos a la obra. No sirve de nada engañarme ni sirve engañar a los demás.
Escuchar, aflojarme, dejarme sentir, fluir...ser auténtica.
martes, 12 de febrero de 2013
No se puede hacer nada más
Rebecca comentaba hace unos días que las relaciones insanas pueden doler mucho a quien está metido en ellas y sobretodo, remarcar el masoquismo emocional que a veces ando metida.
Estas semanas las catalogo como ambivalente, yendo de un extremo amoroso a otro que ralla el odio, pasando por una incerteza total y un no sentir apra que todo esto no me duela tanto. No hace falta remarcar que hay millones de ideas irracionales, confusas, dañinas y extrañas que me vienen a la mente en cualquier momento, y si me lo dejo sentir, enseguida me viene el ahogo, el no respirar, el tener algo aqui dentro de mi que quiere irse y no lo permito. Y lo sigo teniendo.
Como decía Lucía Etxebarría, ya no hace falta sufrir por amor, aunque para ello necesites un master en gestión emocional en pareja y una especialización en independencia emocional. Yo todavía estoy sacándome asignaturas que me van quedando para Junio, para Setiembre y que no hay manera de aprobar.
Ahora mismo, estoy en tierra de nadie. No sé que quiero, no sé que necesito, es como estar dando vueltas a mi neurosis. Me encuentro triste y rabiosa a la vez. No encuentro justo que mi pareja, que sigo siendo si no estoy equivocada, esté indiferente, en plan vengativo, que no me exprese nada más que ideas rencorosas y de despecho porque le dije que no aguantaba más la situación de no sentirme querida y no verme en un compromiso mutuo, que habían cosas por hacer, cosas que no em gustaban y que era preciso cambiar pra poder tener una relación más madura. No lo entiende o lo ha entendido como un ataque personal a su ego.
Y ahora me siento que tenía que haber sido firme en mi primera propuesta de finalizar todo esto y no haber caído en la idea hiperromantico de "todo puede cambiar, es cuestión de paciencia y mucho amor". No es asi, es una trampa evitativa del dolor de la separación del otro. Ni el va cambiar ni yo voy a hacer cambiar nada, porque las bases se hicieron hacen años.
El hecho de verme con más valor, más valiente cambió mi manera de verme totalmente dominada y a expensas del otro. Yo quería más, quería una relación normal. Porque he leído, parece algo totalmente surrealista, como funcionan las parejas funcionales y no tienen nada que ver conmigo. Y yo formo parte de ello, yo también siento que soy responsable porque no haya funcionado.
Sólo me queda respirar, priorizar mis necesidades, hacerme fuerte de nuevo e ir avanzando. Si em soy sincera, aqui en este momento, quiero dejar de sufrir, quiero dejar de autolesionarme emocionalmente y poner los pies en el suelo. Si esta relación no fluye, se interrumpe y solo yo quiero que funcione, me voy a malgastar, a lesionar, a sacrificar y no quiero, ya no, ya basta.
Ya basta de indiferencia afectiva, ya basta de dejarme llevar por el victimismo, la tristeza, el no hacerm el dejar pasar y que el otro lleve las riendas. Necesito, no es un deseo, plantarme, despedirme y quedarme conmigo misma mucho tiempo. Ya no necesito que esté ahi porque me hace mucho daño, tanto, que me es imposible respirar.
Estas semanas las catalogo como ambivalente, yendo de un extremo amoroso a otro que ralla el odio, pasando por una incerteza total y un no sentir apra que todo esto no me duela tanto. No hace falta remarcar que hay millones de ideas irracionales, confusas, dañinas y extrañas que me vienen a la mente en cualquier momento, y si me lo dejo sentir, enseguida me viene el ahogo, el no respirar, el tener algo aqui dentro de mi que quiere irse y no lo permito. Y lo sigo teniendo.
Como decía Lucía Etxebarría, ya no hace falta sufrir por amor, aunque para ello necesites un master en gestión emocional en pareja y una especialización en independencia emocional. Yo todavía estoy sacándome asignaturas que me van quedando para Junio, para Setiembre y que no hay manera de aprobar.
Ahora mismo, estoy en tierra de nadie. No sé que quiero, no sé que necesito, es como estar dando vueltas a mi neurosis. Me encuentro triste y rabiosa a la vez. No encuentro justo que mi pareja, que sigo siendo si no estoy equivocada, esté indiferente, en plan vengativo, que no me exprese nada más que ideas rencorosas y de despecho porque le dije que no aguantaba más la situación de no sentirme querida y no verme en un compromiso mutuo, que habían cosas por hacer, cosas que no em gustaban y que era preciso cambiar pra poder tener una relación más madura. No lo entiende o lo ha entendido como un ataque personal a su ego.
Y ahora me siento que tenía que haber sido firme en mi primera propuesta de finalizar todo esto y no haber caído en la idea hiperromantico de "todo puede cambiar, es cuestión de paciencia y mucho amor". No es asi, es una trampa evitativa del dolor de la separación del otro. Ni el va cambiar ni yo voy a hacer cambiar nada, porque las bases se hicieron hacen años.
El hecho de verme con más valor, más valiente cambió mi manera de verme totalmente dominada y a expensas del otro. Yo quería más, quería una relación normal. Porque he leído, parece algo totalmente surrealista, como funcionan las parejas funcionales y no tienen nada que ver conmigo. Y yo formo parte de ello, yo también siento que soy responsable porque no haya funcionado.
Sólo me queda respirar, priorizar mis necesidades, hacerme fuerte de nuevo e ir avanzando. Si em soy sincera, aqui en este momento, quiero dejar de sufrir, quiero dejar de autolesionarme emocionalmente y poner los pies en el suelo. Si esta relación no fluye, se interrumpe y solo yo quiero que funcione, me voy a malgastar, a lesionar, a sacrificar y no quiero, ya no, ya basta.
Ya basta de indiferencia afectiva, ya basta de dejarme llevar por el victimismo, la tristeza, el no hacerm el dejar pasar y que el otro lleve las riendas. Necesito, no es un deseo, plantarme, despedirme y quedarme conmigo misma mucho tiempo. Ya no necesito que esté ahi porque me hace mucho daño, tanto, que me es imposible respirar.
domingo, 3 de febrero de 2013
Un te quiero y un adiós
Esta carta sería para ti y sé que no la vas a leer, por eso, la escribo aquí.
Recuerdo que nos conocemos desde hace muchos años y siempre ha habido algo que nos ha unido: la autonomía de cada uno en su vida. Ya desde esas épocas no había nada que nos llamara la atención y al menos a mí, me costaba encontrarte interesante.
Pasaron los años y la vida nos hizo conocernos y entonces sí que me vi atraída por ti me encantan tus ojos y esa sonrisa de niño travieso y tu físico de gimnasio, me gustaba que fueras tímido, me empezaste a gustar de verdad.
Y un día, sin más, nos encontramos solos en mi cama dándonos besos y cariños, primero sin tener idea de donde íbamos con esto y a la vez contenta de que estuvieras ahí enroscado en mi cuerpo y hablándome de ti sin tapujos. Fue el inicio, lo más bonito, la etapa de enamorarse y vaya si caí, y contenta de ello.
Los meses caían del calendario pronto íbamos cumpliendo meses, a tu manera, ya que mi costumbre era celebrar que estábamos juntos de una manera especial, ahí me dí cuenta de que somos diferentes y no lo tuve en cuenta.
Te fuiste y quise seguirte, por mi cabezoneria que iba a estar ahí Tu decías que tenias que pensar y que era complicado, yo pensé que ese pensamiento tuyo era por el miedo al compromiso que en realidad es que te morías por estar conmigo como me pasaba a mi. Me dí cuenta por otros contactos que mi fantasía o deseo se iba fulminando a base de pequeños disgustos: comentarios acerca de otras chicas, privados con otras, ver sentirte más cómodo con algunas otras y al comparar (error mío) me sentía rabiosa y te llamaba en mi estado más celoso, cosa que no ayudaba en nada y cada vez me sentía menos yo y más tu, pasando de mi y aferrándote a ti, me difuminé pensando que al final acabarías viendo como soy.
Me ponía de los nervios cada vez que me nombrabas a alguien, me ocultabas muchas cosas, por no enfadarme decías y sentía mucha desconfianza. No sabía que pasaba, si estaba teniendo un ataque de celos o es que realmente no querías que yo supiera de ti Se mezcló tu incapacidad de entenderme con mi inseguridad y eso desembocó en una etapa triste, justo cuando te marchaste a hacer tu curso.
Me armé de valor, de orgullo y de esperanza y vivía más en el futuro que en el propio presente. Me dí de lleno a ti solo estabas tu, no había nadie más a mi alrededor. Si me llamabas para quedar, dejaba a mis amigos, iba a casa y corriendo al aeropuerto. Si tenía la ilusión porque te habían asegurado que podrías verme, me llamabas diciendo que no era así y me sumía en una tristeza fuera de lo normal y así pasaban las semanas y los meses.
Me dijiste que no te entendía y que no querías hablar conmigo porque yo no te podía ayudar, por eso nuestras llamadas sólo eran cortas y amables, nada sustanciales, como una obligación que se ha de hacer y no por la alegría de escuchar al otro.
Volviste, todo infeliz, triste y agrío. No viniste a mi 30 cumpleaños, no viniste a verme hacer cosplay, tus excusas eran que estabas mal y tenias otras cosas en mente. No diste tu mano a torcer y yo lo permití.
Permití que te fueras a ver a tu familia siempre sin decirte que podías pasar unos días conmigo ya que hacía tiempo que no nos veíamos. Fuiste tajante y dijiste que no era el momento, sólo pensabas en ti, sólo en ti.
Una vez me quisiste dejar y vi que lo tenías claro, me comentaste "sé que no puedo hacerte feliz" y yo te contesté "déjame a mi lo que crea que me hace feliz y lo que no" y ante eso, me dijiste que lo sentías mucho y que me querías, que seguías conmigo. No entendí bien que era lo que pretendías, tampoco llegaste a contármelo.
Tras esto y unos meses de aqui para allá, empecé a tener problemas de riñón de migrañas, de espalda... tuve ansiedad y me recetaron antidepresivos porque estaba triste y las emociones me bloqueaban. Estoy pasando por una formación de trabajo personal muy cañera y parto de eso, que todo me afecta y para eso estoy estudiando.
Cada vez me costaba más el irte a ver, ya sea por el autobús o por como estábamos los dos juntos. Empecé a notar que no había ya esa magia del principio y que tampoco teníamos claro que haríamos en un futuro. Miento, tu si que lo tenías claro, seguir en tu puesto hasta que hicieras de nuevo el curso y luego quedarte en Madrid. Me llevarías contigo, eso sí, pero no se te ocurrió pensar que quería yo. Ahí también me meto yo como responsable porque estaba más contenta en que me llevases donde fuera que en mis propias necesidades. Te dije que sí, adelante, nuestro futuro sería ese. Esperar hasta un nuevo trabajo para ti.
Y durante estas navidades y haciendo introspección de porqué me pasaban tantas cosas a nivel físico me di cuenta que estaba descuidandome a todos los niveles. Quería ir en autobús aunque estuviera cansada de la semana y me doliera la espalda y riñones. Quería pasar tiempo contigo aunque fuera malo para mi salud. Me sacrificaba para verte aunque no fuera lo más saludable y todo eso me pasó factura.
La factura fue que tuve que pensar, reflexionar y tomar tiempo para saber qué me estaba ocurriendo. Te estaba amando demasiado, te estaba dando mi vida, mi amor y mi salud sin pensar en mi. Me estaba enfermando por el miedo a no tenerte y que me dejaras, me estaba destrozando por infravalorarme en comparación con tus ex novias y amigas.
Entonces, llegado el momento en que me explicas en que te vas de vacaciones y no piensas en mi en ellas, diciéndote claro que me duele, decides irte porque te apetece hacer tu plan. Me volvió a doler y en vez de sacrificarme y darte mi amor incondicional de nuevo, pensé en mi.
Pensar en mi fue maravilloso, pude darme cuenta en que erraba y era, precisamente, en no decirte la verdad, en no poderme a mi primero, en que yo soy la más importante y que mi opinión vale igual que la tuya.
Tu no me incluiste en tus vacaciones por lo tanto, yo pensaría cual sería necesidad más importante cada día.
Y este mes lo tenía ocupado en hacer cosas que para mi eran prioritarias como quedar con mis amigas, quedar con mis primos, quedar con Silvia, celebrar el Carnaval y hacer taller de Gestalt. Me dí cuenta que dentro de esas prioridades no estabas tu y me sentí triste, no tenía la confianza como para presentarte a mis primos ni para que compartieras Gestalt y menos obligarte a que vinieras de Carnaval.
He pecado en ser totalmente incondicional y dejarme llevar por ti, eso es cosa mía, lo elegí yo y no te hago responsable de ello. Pero ahora, que me veo con más fuerza y menos ganas de sacrificarme por amor, tengo la suficiente valentía de decirte que no quiero ese futuro que "habíamos" formado juntos.
No quiero dar mi vida laboral y mis amistades a ti, que no eres capaz de incluirme en tus vacaciones ni tampoco tienes la valentía de explicarme tus emociones. Sigues siendo inaccesible y solamente ves tus propias metas, no ves una vida en conjunto vista desde otros puntos.
No quiero seguir siendo la que ama demasiado, la que dice que sí, la que da soluciones para que lo nuestro funcione sin ver cambios. No quiero cambiarte pero si, poder hacer una relación juntos diferente que no es lo mismo y a día de hoy, no quiero sacrificarme por ella.
No quiero seguir contigo, no quiero rallarme pensando porque no eres cariñoso, porque no muestras a los demás lo mucho que me quieres, porque eres tan reservado en lo personal sabiendo que yo era la persona que más querías.
No quiero seguir estando con alguien que no me dice las cosas por miedo a que me enfade, que no es valiente en afrontar que si es como el quiere ser lo diga y lo demuestre, no que tire la piedra y guarde la mano. Que intenta darme lecciones, que te comportes como un padre, que necesito cambiar, madurar y ser domada como muchas veces me has comentado. Porque no me has aceptado como soy e intentas cambiar lo que soy.
Y ante esto, una carta de despedida que me ha generado mucha pena, melancolía recuerdos bonitos y otros con mucha rabia. He hecho lo que he podido y te he amado más de lo que pensaba. Me quedo con ello, en que estos dos años he aprendido de ti, de mi y de nuestra relación, no ha sido tiempo perdido.
Ahora y durante tiempo emprendo un camino en solitario, pensando por y para mi, sacrificándome por mi, intentando ser tal como soy, sin frenos, viviendo, expresando y cuidándome lo más posible.
Eso es lo que quiero y a ti, que cumplas tus sueños, te lo mereces.
domingo, 26 de agosto de 2012
Querer, quererse
Las frases sabias dicen que para amar a una persona, tienes que amarte a ti primero porque sino te será imposible querer de verdad y de manera auténtica al otro.
Tiene sentido, últimamente me he sentido insegura por mis temas personales (aceptación del cuerpo, personas tóxicas, desbordamiento emocional...) y mi relación se ha resentido. Preguntándome los porqués de estos problemas me doy cuenta de que mi nivel de quererme menguó esta semana y por tanto, estaba más enfadada y enrabietada.
Es bonito ver que si te amas, te aceptas y te das permiso para sentir todas las emociones que te pide el cuerpo, la mente se abre, se hace más fácil y por lo tanto, hay mucha más libertad de expresión, de emociones y de ser uno mismo.
Gracias por estar ahí.
Por y para mi, de nuevo, necesito decírmelo muuuuchas veces.
Me quiero, que no se me olvide.
domingo, 26 de febrero de 2012
Historias Nuestras
Judith conoció a su amor cuando apenas tenía 13 años y se enamoró tan locamente que se dejó a si misma y se tatuó en su propia piel que jamás estaría sin el. A día de hoy, sola, se arrepiente de lo que hizo pero no lo que hizo por el sino de no haberse visto antes que se la estaba llevando a su deriva. Cuando se dio cuenta, reflexionó y lo dejó por un motivo muy importante: ya no era ella, sino, un objeto moldeado a su antojo.
Rubia dejó a su marido, con 9 años de relación, porque estaba harta de confabulaciones y paranoias. El no confiaba en ella y aunque tenía razón ya que Rubia le fue infiel, los celos se hicieron insoportables. Ya no había amor, solo reproches y malas caras. Aunque ella le explicara los motivos de su infidelidad: algo va mal, no me siento bien contigo, tenemos que empezar de cero... El no la escuchó, encegado de orgullo y rabia. Se dejaron, no funcionó nada para resolver los problemas. A día de hoy, Rubia está buscando su camino sola, esperando encontrarse y olvidando las cosas que le han hecho dejar a personas que quería y las que la defraudaron.
Daphne estaba viviendo con alguien que apenas sentía un cierto apego y muy poco amor, se sentía dependiente de alguien que no luchaba por ella. Invirtió energía y mucho dinero en que la cosa fuera bien aunque era una crónica de un "fracaso" anunciado. Ella siguió luchando aunque cuando se dio cuenta de que la cosa estaba tan mal que no había manera de encauzar sus vidas, decidió dejarlo. Nada se podía hacer cuando no existe amor y menos cuando se sentía engañada y manipulada. Ahora, en estos momentos, se acuerda de esos días lejanos y piensa lo mucho que ha recorrido sola y con ayuda de su gente y piensa que quizás ahora si esté con una persona que la hace vibrar, aunque tiene dudas de que sea de verdad su gran amor. Eso lo verá con el tiempo.
Chang se dejó llevar y se fue en un viaje con retorno por países que no conocía con una compañía que no le era grata pero quería experimentar el salir de su cubículo de ciudad y ver mundo, lo hizo y se sintió encantada de ella misma. Supo poner límites a su acompañante y conoció que para ser feliz sólo se necesita ser una misma y vivir las cosas que la vida te pone delante. Disfrutó tanto en ese tiempo de viajes en solitario que ahora lo echa de menos, ahora que vuelve a su agenda diaria y a su rutina y de vez en cuando, recordando viejos y gratos momentos, le gustaría dejar su sitio en su ciudad aburrida e irse y borrarse de su mundo habitual. Le falta valentía aunque está a un paso de hacerlo, si tuviera medios y menos miedo lo haría, ella me lo ha comentado miles de veces y no sería una locura, simplemente, encontrarse de nuevo con sí misma.
Son pequeños fragmentos que me cuentan mujeres con las que tengo confianza y me hacen pensar que somos mucho más fuertes de lo que creemos y que podemos hacer y conseguir lo que queramos, con esfuerzo, paciencia y con seguridad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




